
Cuando hace un mes hablaba con Alberto Zaragoza director de @LaGuaridaNFL, en el Podcast de Crónicas Lombardi sobre el comunicado de Micah Parsons y sus intenciones de no renovar con los Cowboys mostrando un enfado sin vuelta atrás con la franquicia de Dallas, éramos muy escépticos en que el jugador no jugaría para el equipo de América en 2025. Extrañaría mucho que no se llevase a cabo una extensión y lo normal hubiera sido su continuidad. Si acaso, se lanzaba la posibilidad de que, en un hipotético traspaso, estratégicamente debería conducirse siempre a favor de un equipo de la AFC y con un mínimo de 3 primeras rondas o incluso 4 si consideramos tres primeras rondas y traspaso de un jugador seleccionado en primera ronda. El propio Alberto comentaba la posibilidad para una reconstrucción conviniendo en que podríamos estar ante un Herschel Walker 2.0 que permitiese construir un equipo similar a aquel de los Cowboys de los 90 que acabó conquistando hasta 3 Lombardis. Esto lo veremos ahora.
Ayer, 28 de agosto, saltó la sorpresa y Micah Parsons, Edge Rusher de los Dallas Cowboys, se va a Green Bay por 2 primeras rondas y 1 jugador seleccionado en otra primera en el draft de 2016, Kenny Clark, Defensive Tackle extraordinario de la Franquicia quesera que ya afronta sus últimos años competitivos y que cumplirá 30 años en octubre. El montante del contrato que pagará Packers al jugador se traduce en 188 millones de dólares por 4 años y 136 millones garantizados. Contrato de quarterback top. Pero además, estas 2 primeras rondas son muy matizables, puesto que si Parsons, como creemos, hará que los Packers mejoren sustancialmente su rendimiento, serán rondas bajas indudablemente sumando a ello, como decimos, un jugador que va a aportar talento seguramente, pero que ya no está en su plenitud competitiva aunque tampoco en una edad para defenestrarlo.
Pero volvamos a aquella comparación con Herschel Walker. Requiere ponerlo en valor y recordar cómo fue, para valorar si algo así podría trasladarse a esta Era, reconstruir un equipo y hacerlo competitivo a partir de selecciones de draft y traspaso de jugadores.
El intercambio de Herschel Walker, running back estrella del America’s Team en aquel momento donde la carrera tenía un protagonismo indudable, entre los Dallas Cowboys y los Minnesota Vikings, es ampliamente reconocido como uno de los más desequilibrados de la historia del deporte, a favor de Dallas. Concretado el 12 de octubre de 1989, es considerado el mayor traspaso de jugadores en la historia de la NFL.
Lo que recibieron los Dallas Cowboys:
- Jugadores: Linebackers Jesse Solomon y David Howard, C ornerback Issiac Holt, Defensive End Alex Stewart y Running back Darrin Nelson (quien fue inmediatamente traspasado a los San Diego Chargers por una selección de quinta ronda en 1990, que luego se envió a Minnesota).
- Selecciones de draft:
- Primera ronda: 1990, 1991 y 1992.
- Segunda ronda: 1990, 1991 y 1992.
- Tercera ronda: 1992.
- Sexta ronda: 1990.
Condiciones clave: Los Cowboys podían recibir selecciones de draft adicionales si cortaban o traspasaban a los jugadores adquiridos antes del 1 de febrero de 1990. El entrenador Jimmy Johnson planeó desde el inicio cortar a la mayoría de los jugadores para maximizar las selecciones de draft, lo que resultó en un total de ocho selecciones.
Lo que recibieron los Minnesota Vikings:
- Jugador: Running back Herschel Walker.
- Selecciones de draft:
- Tercera ronda: 1990
- Décima ronda: 1990
- Tercera ronda: 1991
Adicional: Una selección de quinta ronda de 1990 (de San Diego, vía Dallas, por Darrin Nelson).
Impacto del intercambio:
Para los Cowboys: El traspaso fue un éxito rotundo. Dallas utilizó las selecciones de draft para adquirir jugadores clave como Emmitt Smith, Darren Woodson, Russell Maryland y Alvin Harper, quienes fueron fundamentales en la construcción de la dinastía de los Cowboys en los años 90, ganando tres Super Bowls (1992, 1993 y 1995).
Para los Vikings: El traspaso fue un fracaso. Walker no cumplió con las expectativas, sin alcanzar las 1,000 yardas por tierra en sus dos temporadas y media con Minnesota, y los Vikings no ganaron ningún partido de playoffs con él en el roster. El equipo pagó un alto precio en jugadores y selecciones, lo que algunos consideran que retrasó su progreso por casi una década.
El intercambio fue orquestado por el propietario de los Cowboys, Jerry Jones, y el entrenador Jimmy Johnson, quienes asumieron el control del equipo en 1989 tras una temporada desastrosa (1-15). Johnson ideó el traspaso buscando capitalizar el valor de Walker, un running back estrella en su mejor momento, para reconstruir el equipo a través del draft. A pesar de las críticas iniciales de la prensa de Dallas, que consideraba que los Vikings habían “estafado” a los Cowboys, el tiempo demostró que la estrategia de Jones y Johnson fue acertada.
El propio Alberto me lo confesó por privado con un cáustico ‘no es un Herschel Walker’. Es imposible trasladar esta magnitud del traspaso a hoy. Imposible, por cuestiones cuantitativas básicamente cuando Cowboys recibió 5 jugadores y 8 rondas( con 3 primeras, 3 segundas y una tercera). Cuestión distinta es saber si saldrá bien o mal a una y otra franquicia; ni Parsons garantiza un Lombardi ni las rondas traspasadas junto con el bueno de K.Clark presupone un fracaso o éxito para estos años. En 5 jugadores y 8 rondas, hay muchas posibilidades de encontrar talento que aporte para subir el nivel competitivo del equipo; 2 rondas y un jugador, no tanto.
El Draft de la NFL, especialmente en rondas más allá de los primeros 10 picks, se ha convertido en un juego de azar, nadie sabe nada. Ni aún en los primeros 10. La NFL nos da ejemplos para todo, pensemos, por poner uno, en el draft de 2020 donde entre los seleccionados en esos primeros 10 encontramos fracasos como Chase Young, Jeffrey Okudah, CJ Henderson, o Isaiah Simmons. Por lo tanto, esto se ha convertido en la aspiración por tener un gran número de boletos que permitan aspirar a que toque el ‘Gordo’. Pero hagamos un ejercicio de balanza, pongamos en una mano un jugador contrastado en una posición premium, en su momento de esplendor y con años por delante, y pongamos en la otra 2 primeras rondas(normalmente bajas) y a Kenny Clark. Ahora elijan. Para un equipo al que le falte alguna pieza para ser contender claro, como puede ser Packers, quizá Parsons pueda ser el jugador que le dé ese salto, pero ¿acaso Dallas no está también en esa misma posición o le falta algo más? Quizá esta sea la pregunta. Si la falta de un eficiente juego de carrera, una OL irregular sin contar ya con Zack Martin, una Defensa contra la carrera muy pobre con un Mazi Smith del que se espera más, un cuerpo de receptores con un estelar Cee Dee Lamb pero a la espera del encaje con George Pickens, un Quarterback como Prescott pendiente de dar ese salto a algo más a sus 32 años, etc…No, quizá Cowboys no está en esa posición de Franquicia al que le faltase solo una pieza para ser claro contender. Entonces nos encontramos con la esperanza de volver a ser alguien a partir del capital de draft que acaban de obtener, es la única esperanza, pero siempre con un sabor a que podría haberse sacado algo más.
La relación con Parsons se hizo insostenible y Jerry Jones fue incapaz de reconducirla desautorizando a su hijo que afirmaba la presencia de Micah en Dallas para los próximos años; pero el propietario entiende que moverse de su posición para favorecer a un jugador como Parsons, con un megacontrato, es un reconocimiento de su propia debilidad; le pasó a lo largo de su historia, haciendo de su foto con Barry Switzer un triunfo sobre Jimmy Johnson, sus problemas con Landry anteriormente o con el mismo Emmit Smith sumando las recientes de Prescott y Lamb. El orgullo y ego del propietario de los Cowboys está y ha estado siempre por encima de cualquier consideración planetaria. Toda esta tensión era conocida por las franquicias aspirantes, y por Green Bay que dio el paso, sabedor de que Micah estaba en un punto de no retorno y que Jerry ya no podía hacer concesiones al jugador, un cóctel perfecto que obligaba a Dallas a negociar sin llevar el peso de un traspaso. No pudo obtener 3 primeras rondas que era su aspiración pero 2 y un jugador seleccionado en primera, hizo suficiente para quitarse “el problema” de encima.
Otro punto será el rendimiento de Micah Parsons en Green Bay. Es cierto que quizá su cuarto año sea el peor de los que lleva en la élite, motivado por su lesión que le alejó 4 partidos de los terrenos de juego, pero sigue estando arriba en muchas estadísticas, sin ser el mejor en ellas, pero siendo una fuerza disruptiva con números que lo avalan y con mucho tiempo en su plenitud física por delante. Ya no es el mismo que caía tanto en cobertura, pero sigue poniendo en jaque al quarterback rival. No me parece que este jugador busque, a estas alturas, un retiro dorado bajo el techo de un megacontrato; más bien tengo la impresión de que es alguien con hambre en su juego y con afán por seguir siendo protagonista en la NFL, pero también es cierto que no tiene ya que demostrar nada a nadie y eso, se quiera o no, le hará tomar menos riesgos y se medirá mucho más que antes; su estrellato económico ya está garantizado y su autodosificación en el esfuerzo será algo a contemplar.
No dudo del jugador, pero tampoco estamos para despreciar 2 primeras rondas, aunque sean bajas. Con todo decidido ya, Cowboys debe reestructurarse y reposicionarse con la presión añadida de acertar en el Draft sin la soga al cuello para esta temporada; y, por otro lado, Green Bay Packers, tiene la presión de ser el favorito para la División este año ( como se ha visto ya en algunas casas de apuestas desbancando a Detroit por poco) así como para estar, cuando menos, en la próxima final de conferencia, todo lo demás hará tambalear el éxito que muchos predican de esta operación para GB.
Mientras tanto, la NFC Norte será zona de guerra salvaje sin cuartel. Estén atentos, esto promete.
━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━
✍️ Jorge Fernández