
Según sacudió a todos la noticia, que no por esperada es menos impactante, especialmente por el montante del que se ha hablado, los Cincinnati Bengals han anunciado las extensiones de contrato para sus receptores estrella, Ja’Marr Chase y Tee Higgins. Veamos los números:
Ja’Marr Chase: Contrato de 4 años por $161 millones, con $115 millones garantizados. Esto equivale a un promedio anual (APY) de $40.25 millones, convirtiéndolo en el jugador no QB mejor pagado de la NFL.
Tee Higgins: Contrato de 4 años por $115 millones, con los primeros dos años garantizados (aproximadamente $57.5 millones garantizados, asumiendo una estructura estándar). Su APY es de $28.75 millones, lo que lo posiciona como el WR2 mejor pagado de la liga.
Impacto en el Salary Cap Space de los Bengals
De acuerdo con los datos de OverTheCap.com, los Bengals tienen un espacio proyectado en el salary cap para 2025 de $26,874,356 antes de estas renovaciones. Sin embargo, otros informes sugieren que tras ajustes y cortes, el espacio podría estar más cerca de los $61 millones, dependiendo de movimientos adicionales. Vamos a analizar el impacto: Cap Hit de Chase. Un contrato de $40.25M APY típicamente tiene un cap hit inicial más bajo en el primer año (2025) gracias a signing bonus prorrateados. Suponiendo un bono de $50M (prorrateado a $12.5M por año) y un salario base de $5M en 2025, el cap hit inicial podría rondar los $17.5M. Esto crecerá exponencialmente en años posteriores. Cap Hit de Higgins. Con $28.75M APY, asumiendo un bono de $30M (prorrateado a $7.5M por año) y un salario base de $5M, el cap hit en 2025 podría ser de unos $12.5M.Impacto combinado en 2025: $17.5M (Chase) + $12.5M (Higgins) = $30M aproximadamente. Esto consumiría más de la mitad del espacio proyectado de $61M, dejando unos $31M antes de otros movimientos. Con el espacio más conservador y realista actualmente de $26.87M, los Bengals estarían en números rojos sin ajustes. Los Bengals podrían liberar más espacio cortando jugadores como Zack Moss ($3.3M ahorrados), según proyecciones, pero esto comprometería profundidad.
Elementos Positivos de esta renovación
- Élite ofensiva asegurada: Chase y Higgins forman una de las duplas de receptores más temidas de la NFL, garantizando a Joe Burrow armas de primer nivel.
- Ventana de Super Bowl abierta: Mantener a ambos asegura competitividad inmediata en 2025 y más allá, aprovechando el prime de Burrow.
- Flexibilidad táctica: Su combinación permite jugadas profundas (Chase) y rutas intermedias (Higgins), desequilibrando defensas.
- Atracción de talento: Una ofensiva potente puede atraer agentes libres a bajo costo para roles secundarios.
- Estabilidad contractual: Evitar negociaciones prolongadas o tags elimina distracciones y asegura enfoque en el campo.
Elementos Negativos de esta renovación
- Espacio limitado: Con $30M comprometidos en 2025, quedan pocos recursos para otras posiciones críticas.
- Sacrificio defensivo: La falta de fondos fuerza/podría forzar la salida de Trey Hendrickson, debilitando una defensa ya inconsistente.
- Dependencia ofensiva: Si la línea ofensiva no mejora, Burrow seguirá bajo presión, limitando el impacto de Chase y Higgins.Hacer de menos a quienes pagas de más, no es buen negocio.
- Riesgo de lesiones: Ambos son fundamentales; una lesión a cualquiera reduciría drásticamente el retorno de la inversión.
- Futuro incierto: Los cap hits crecerán en años posteriores (2026+), complicando la retención de otros jugadores clave.
Impacto en el juego y combinación de ambos receptores en el ataque
La combinación de Chase y Higgins es letal para las defensas rivales. Chase: Un receptor explosivo (1,708 yardas y 17 TDs en 2024) que estira el campo y castiga coberturas individuales. Su velocidad y habilidad tras la recepción lo hacen imparable en big plays. Higgins: Un WR2 de élite (1,000+ yardas en temporadas recientes) con tamaño (6’4″) y manos seguras, ideal para rutas intermedias y zona roja.
Sinergia: Juntos, fuerzan a las defensas a elegir entre doblar a Chase (dejando a Higgins en 1v1) o cubrir a Higgins (dando a Chase espacio). Esto abre el juego terrestre y beneficia a jugadores como Mike Gesicki o el RB titular. El ataque de los Bengals se vuelve más dinámico y difícil de predecir, manteniendo su identidad como una ofensiva aérea de alto nivel.
Situación de la defensa tras no renovar a Hendrickson. Trey Hendrickson, con 17.5 sacks en 2024, busca un contrato superior a $30M APY. Con el cap comprometido en Chase y Higgins, retenerlo parece inviable sin reestructuraciones masivas o cortes significativos:
- Impacto inmediato: Perder a Hendrickson dejaría un hueco enorme en la presión al QB. La defensa, que ya tuvo problemas en 2024, dependería de otros jugadores incluso jóvenes como Myles Murphy, quienes no han probado ser élite.
- Opción de trade: Si Hendrickson se va (quizás por un pick de primera ronda), los Bengals podrían invertir en talento joven, pero esto no soluciona 2025.
- Secundaria expuesta: Sin presión al QB, la secundaria (aun con Cam Taylor-Britt o DJ Turner) quedaría más vulnerable, aumentando la carga sobre Logan Wilson y los LBs.
- Reconstrucción parcial: El enfoque ofensivo podría obligar a una reconstrucción defensiva vía draft, sacrificando competitividad inmediata.
En resumen, las renovaciones de Chase y Higgins solidifican un ataque de élite, pero a costa de una defensa que, sin Hendrickson, podría colapsar bajo presión en 2025. Los Bengals apuestan todo a su ofensiva, esperando que Burrow compense las carencias defensivas y de su OL. Es un riesgo y un camino que han querido tomar, entendiendo que en consonancia y acuerdo con su QB élite.
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-Redacción-
