Jamás entenderé como el peor partido de la temporada NFL es el partido que más afición genera. No son pocos los motivos que actualmente me distancian de la Superbowl y no es el menor de ellos que todavía no se juegue con regularidad en el glorioso Nuevo Santiago Bernabeu. La prensa española nos lo ha prometido y no han cumplido. Si es verdad que en Los Angeles dicen que no les va bien la hora, que madruguen y así aprovechan el día. Si nosotros vemos un Texans-Falcons a las 3 de la mañana, nos lo deben. Ya sé que todavía no está acabado, pero tenemos luz de obra y siempre se pueden alquilar unos grupos electrógenos…

Ademas, por norma general, la calidad del partido es decepcionante. Lo suelen jugar dos equipos que no sigues y por una extraña casualidad siempre pierde el equipo con el que te identificas. Todo el mundo está nervioso: jugadores, árbitros, entrenadores, comentaristas… y se nota. Los eventos que se esperan con tanta anticipación tienden al gatillazo (guiño, guiño). Pero, a pesar de esto, y aunque los equipos tardan dos cuartos en que se les pase el susto, el tono general de la narración tiende al épico-sensiblero y la producción televisiva podría provocar epilepsia al mismísimo Tony Scott.

En el estadio, el ambiente es más propio de un evento del Fitur que de un duelo a vida o muerte. La NFL ha decidido invitar a todos los sponsors del universo, desde CEO de la Coca-Cola al contable de Desatranques Jaén… Más preocupados del aperitivo que del balón, aplauden como procuradores.

En las Redes Sociales el asunto no mejora, la mayoría de las opiniones son de gente que no ha visto diez partidos en su vida, pero pontifica como si tuviese un podcast de College y acabase de hacer un Mock Draft de 7 rondas con UDFAs prioritarios. El único amigo que sabe que te gusta el Football piensa que se trata de un híbrido entre rugby y balonmano, y se empeña en explicarte cada jugada. En las televisiones todavía están explicando cuánto mide una yarda y en las radios es el día ideal para que alguno de nuestros referentes babosee en antena con una pobre camarera que, muerta por el dolor de pies, se caga en quien tuvo la brillante idea de poner una pantalla gigante.

En casa es el único partido que tu mujer hace el amago de ver, pero acaba con un apabullante «no entiendo cómo te gusta tanto esto» mientras enfila temprano para cama. Acabas comiendo de más, abusando de productos de dudosa procedencia y sin respetar fechas de caducidad. Los triunfadores de la noche son un oscuro retornador de fondo de plantilla y la lata de mejillones que compraste un día que fuiste sin lista al Mercadona. El perro huele el bacon que te preparas en el descanso y decide quedarse el resto del partido a bostezar. Al final, sólo queda salado cuando te apetece dulce…

Los anuncios del descanso te recuerdan lo gordo que estás y lo pobre que eres, y, además, ya no sale Ray Liotta intentando dejar de fumar. Por lo menos con Ray te identificabas un poco… En el show del descanso no conoces a nadie y no se discute sobre Vinicius.

Y, por encima, mañana, lunes…



Entonces, me preguntaréis, ¿por qué te quedas, Cata?

Pues me quedo porque, a pesar de todos estos inconvenientes, no se trata sólo de un partido, sino de una celebración. Mitad boda. Mitad entierro. Hay bodas a las que no queremos ir y entierros en los que nunca queremos estar, pero cada evento cardinal en nuestra vida debe conmemorarse y la NFL ya es uno más. Es muy difícil transmitir a un extraño como los aficionados NFL planificamos nuestro trabajo, nuestro ocio e incluso nuestra vida familiar para disfrutar del juego. Es una fiesta, pero también el día que descomprimimos y recuperamos nuestros ritmos circadianos. En la Superbowl quemamos las botas que nos han acompañado en el camino. Camino que en 2024 nos llevará al flamante Nuevo Santiago Bernabeu.

Eso sí, ya con luz de la buena…

@Catanovski

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3 comentarios en «EL PEOR PARTIDO DEL AÑO»
  1. Piensa también que los Procuradores aplaudieron como palmeros su defunción en la famosa sesión en la que aceptaron quedarse sin poderes allá por el 76. Si lo tomas desde ese punto de vista, no parece mal partido.

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